Los Nukak (o Nukak-Makú) son un pueblo indígena de Colombia, reconocidos por ser uno de los últimos grupos nómadas contactados en el mundo. Habitan principalmente en las selvas del departamento del Guaviare, entre los ríos Guaviare e Inírida, aunque debido al conflicto armado muchos se encuentran actualmente desplazados en asentamientos precarios cerca de San José del Guaviare.
Las creencias de los Nukak se sustentan en una cosmogonía que divide el universo en tres planos: el mundo de arriba, donde habitan los ancestros en luz perpetua; el mundo intermedio, que es la selva donde viven; y el mundo de abajo, poblado por espíritus. Su espiritualidad es profundamente animista, pues consideran que la salud depende de la integridad de un "aura" o energía vital y que ciertos animales, como el venado y la danta, son en realidad las almas de sus parientes fallecidos, lo que prohíbe su consumo. Esta conexión con lo sagrado se manifiesta a través de cantos rituales al atardecer, el uso de pinturas corporales de onoto y una relación de respeto absoluto hacia la selva, la cual no es solo su hogar, sino el escenario donde interactúan constantemente con fuerzas espirituales y seres mitológicos que dieron origen a su pueblo.
Los Nukak son el último pueblo indígena de Colombia en mantener una tradición nómada y de caza-recolección, habitando en bandas móviles que se desplazan por la selva del Guaviare siguiendo los ciclos de maduración de los frutos. Su organización social es flexible, basada en grupos domésticos que construyen refugios temporales de palma, y su economía depende del conocimiento profundo de la biodiversidad, utilizando herramientas tradicionales como la cerbatana con curare para cazar. Físicamente, destacan por su baja estatura y el uso de pinturas faciales rojas de onoto, mientras que su cultura se distingue por una lengua tonal propia y una relación espiritual con el entorno donde la selva no es solo un recurso, sino un espacio sagrado habitado por los espíritus de sus ancestros.